Me ha gustado la galería, lo reconozco. Y aunque no me interesan nada los arquitectos estrella del momento, y me siento a años luz de todos ellos y de todo eso, hay algo atractivo a veces en Foster, algo que lo redime y lo acerca. Su torre es una de las dos que sí me gustan de los nuevos cuatro tochos de la Castellana. Aunque aclaro que eso de que me gusten dos, la de Rubio y la de Foster, no quiere decir en absoluto que me guste o que esté de acuerdo con el conjunto. Lo fálico, sobre todo cuando hay de por medio promotores inmobiliarios que se hacen de oro (¿no es esta frase un pleonasmo?), me sigue molestando profundamente.
De la nueva galería, ivorypress, me gusta la entrada por la rampa, el hormigón pulido del suelo, las columnas y el aire a Chelsea que tiene el conjunto. Es una buena galería, apetecible, provocadora. Seguro que habrá mucho a lo que ir.
Pero me ha ofendido la exposición de Miroslav Tichý . Hay algo obsceno en eso de que una señora rica y famosa exponga a un mendigo y venda sus cuadros, seguro que a varios miles de euros. Algo muy obsceno, muy perturbador. En todo. En que Szeemann lo descubriera, como Colón descubrió América; en que le haga una entrevista un tipo cool con jersey de Paul Smith; en que lo expongan ahora en este nuevo espacio de marfil. Y eso que entiendo que está bien recuperar a un artista, que si nadie lo hiciera hoy no conoceríamos a Van Gogh, por ejemplo. Pero es diferente si el descubrimiento lo hace un crítico en un libro, en una revista; si es un comisario que lo incluye en una exposición; si alguna institución pública lo promueve de repente.
Eso de descubrir de pronto a alguien que ha optado por vivir casi como un mendigo y exponerlo en una galería de millones de euros a mí, ya siento ser tan sensible y tan picajoso, me ha ofendido. Me ha rallado.
De la nueva galería, ivorypress, me gusta la entrada por la rampa, el hormigón pulido del suelo, las columnas y el aire a Chelsea que tiene el conjunto. Es una buena galería, apetecible, provocadora. Seguro que habrá mucho a lo que ir.
Pero me ha ofendido la exposición de Miroslav Tichý . Hay algo obsceno en eso de que una señora rica y famosa exponga a un mendigo y venda sus cuadros, seguro que a varios miles de euros. Algo muy obsceno, muy perturbador. En todo. En que Szeemann lo descubriera, como Colón descubrió América; en que le haga una entrevista un tipo cool con jersey de Paul Smith; en que lo expongan ahora en este nuevo espacio de marfil. Y eso que entiendo que está bien recuperar a un artista, que si nadie lo hiciera hoy no conoceríamos a Van Gogh, por ejemplo. Pero es diferente si el descubrimiento lo hace un crítico en un libro, en una revista; si es un comisario que lo incluye en una exposición; si alguna institución pública lo promueve de repente.
Eso de descubrir de pronto a alguien que ha optado por vivir casi como un mendigo y exponerlo en una galería de millones de euros a mí, ya siento ser tan sensible y tan picajoso, me ha ofendido. Me ha rallado.
2 comentarios:
Tengo un problema; conocí la galería de Fernando Vijande, también en un garaje y accediendo por la rampa. Allí vi exposiciones que me hicieron crecer (eran los primeros 80).
Era un garaje-garaje pero lleno de maravillas. De modo que este abuelo cebolleta no puede evitar pensar que lo de Lady F es lo mismo pero en pijo y relamido... pero no es más que un problema de perspectiva.
c
eso mismo pasó en un capítulo de Los Simpson. Una señora tal cual la describes decidió un día convertir a Homero en artista conceptual. Te recomiendo que te lo veas. :)
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