Tres hombres. Uno francés, uno mexicano, uno indio. Pero el indio vive en Londres, el mexicano en Barcelona, el francés partout. Uno de pelo negro (y de punta), otro de pelo blanco, otro pelado. Uno de pie; otro sentado en una silla, ante una consola enorme; el otro sentado en el suelo, en un estrado.
Uno toca trompeta, otro hace música con su Mac, el tercero toca tabla.
Erik Truffaz, Murcof (Fernando Corona) y Talvin Singh.
Qué gran concierto en la Cité de la Musique, en París, anoche. Contenido, sin tonterías, emocionante.
Un compás permanente de 4/4 sirve para que se entrelacen tres tradiciones, la del jazz occidental, la de la música india y la electrónica. Los talas de Talvin Singh encajan con los compases de la trompeta y con los sonidos sampleados del ordenador. No es jazz, no es electrónica, no es música hindustani. Pero tiene de las tres.
Y los que la oímos anoche salimos encantados.
Uno toca trompeta, otro hace música con su Mac, el tercero toca tabla.
Erik Truffaz, Murcof (Fernando Corona) y Talvin Singh.
Qué gran concierto en la Cité de la Musique, en París, anoche. Contenido, sin tonterías, emocionante.
Un compás permanente de 4/4 sirve para que se entrelacen tres tradiciones, la del jazz occidental, la de la música india y la electrónica. Los talas de Talvin Singh encajan con los compases de la trompeta y con los sonidos sampleados del ordenador. No es jazz, no es electrónica, no es música hindustani. Pero tiene de las tres.
Y los que la oímos anoche salimos encantados.
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