No quise leer el libro de Miguel Dalmau, me entró prevención, hasta llegué a intentarlo y no pude; ni quise ver por supuesto la película donde Jordi Mollà lo interpreta. Pero sí he querido ir esta Noche de los libros a un Homenaje a Jaime Gil de Biedma en la bancaria sede madrileña del Instituto Cervantes, pensando tal vez que sus poemas musicados por un tal A.M. (voz y piano) podrían merecer la pena.
Y no. De ahí vengo, y no. En absoluto. Ni el tono ni la voz ni la musicalización ni la actitud del cantante y pianista tenían nada que ver con Jaime Gil y sus poemas. He aguantado dos canciones chirriantes y he salido corriendo, pensando que no tiene suerte el poeta con sus últimos admiradores, que ojalá lo dejen en paz si todo ha de ser así.
De los poetas españoles hay grandes adaptaciones musicales, el disco entero de Miguel Hernández por Serrat, Libre te quiero de Agustín García Calvo por Amancio Prada, el maravilloso Pequeño vals vienés de Lorca que compuso Leonard Cohen y que Morente devolvió después al español, La leyenda del tiempo por Camarón, las de José Agustín Goytisolo por Paco Ibáñez, Mientras existas y las demás de Ángel González por Pedro Guerra, las de Valente que sigue haciendo Mauricio Sotelo...
Y sí, una fabulosa, conmovedora versión de Jaime Gil de Biedma, musicada por Gabriel Sopeña y cantada, como para ponerle a uno la carne de gallina, por Loquillo: No volveré a ser joven.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
2 comentarios:
Lei el libro de Dalmau con mucho interes. Nadie se habia itnereasdo por el lado "oculto" de Gil de Biedma, su sexualidad depredadora que a tanta gente parece molestar y sin la cual no se entiende su poesia.
Me pregunto a que tipo de gente estaba dirigido el acto al que fuiste. Probablemente a mi tampoco me hubiese gustado, pero si el objetivo era dar a conocer la obra de Gil de Biedma mas alla de la pelicula (que no he visto) a gente de una generacion mas joven que nosotros, quiza el empenho nos ea en balde.
Suelo detestar la "musicalizacion" de la obra poetica, salvo con los simbolistas franceses.
http://www.youtube.com/watch?v=vJIz86Mtyek&playnext_from=TL&videos=_ZgjPWT8Bc4
Hace veinte años, cuando Gil de Bidma no estaba de moda, yo sólo hablaba de él con First Squirrel...
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