23 de mayo de 2010

Heidegger o Wittgenstein



En estos tiempos de pensamiento único, lenguaje políticamente correcto y auto-censuras de nuevo cuño da gusto leer a quienes aún se atreven a disentir y hablar y escribir con libertad. Esté uno luego o no de acuerdo, por supuesto, que no es pensar lo mismo lo que defiende cuando defiende el pensamiento libre, ni es ser progresista creer, y querer, que todos piensen como uno.

Por eso me gusta leer, y oír, aunque no siempre esté de acuerdo, insisto, con lo que leo, u oigo, a Fernando Vallejo, a Pérez Reverte, a Javier Marías, a Peter Sloterdijk, a Michel Onfray.

Que anda últimamente, el francés digo, inmerso como siempre en polémicas intelectuales, tan frecuentes en el país galo y tan poco habituales en el dividido país nuestro. La última a cuenta de su último libro, El crepúsculo de un ídolo, la fábula freudiana, diatriba contra Freud, al que acusa de mentiroso, fracasado, filofascista…, y contra el psicoanálisis, que compara con una religión y su capacidad de curar a la gente con la de la homeopatía, el magnetismo, la radiestesia, el masaje de la planta del pie, el exorcismo o la oración a la Virgen de Lourdes, además de con el efecto placebo. Cntra él se han ido, entre otros, la Kristeva, Bernard-Henri Lévy (“banal, reduccionista, pueril, pedante y, a veces, roza el ridículo”) o, de manera muy airada, Elisabeth Roudinesco en Le Monde, Onfray et le fantasme antifreudien.

Pero no es a esta polémica a lo que me quiero referir ahora, sino a su última columna, Le critère de la vie philosophique, también en Le Monde, donde arremete de nuevo contra unos cuantos de nuestros mitos y referentes intelectuales.

A propósito de Pierre Hadot, que es, dice,
l'auteur que j'ai le plus médité, l'individu qui m'inspire le plus sur le fond de ma démarche philosophique, la personne dont j'ai acheté le plus de livres pour les distribuer autour de moi. Depuis longtemps, c'est l'homme que je conseille de lire, notamment Qu'est-ce que la philosophie antique ?, quand un auditeur, un lecteur, me demande par quoi commencer pour entrer dans la forteresse philosophique souvent jalousement gardée par quelques professionnels montrant les crocs dès qu'on leur demande de partager...
a propósito de Pierre Hadot, ya digo, se lanza contra esta época filosófica nuestra que “está a menudo en la duplicación de la vulgata deleuziana que hace del filósofo el inventor de nuevos conceptos o de personajes conceptuales. Este prurito conduce a multiplicar los neologismos a fin de dar la impresión de una profundidad real y un pensamiento verdadero”. La publicación de 789 néologismes de Jacques Lacan demuestra que se ha terminado por tomar la glosolalia por la filosofía.

Frente a esta tendencia a la palabrería y el neologismo, Montaigne: no hay conceptos en sus Ensayos, no hay más que meditaciones sobre el amor, la muerte, la risa y la sabiduría, la música y la lectura... Con el Profesor Deleuze, dice Onfray, el alumno Montaigne habría tenido muy mala nota.

La filosofía escolástica y la filosofía existencial, el discurso y la vida, las palabras y las cosas no han dejado de oponerse. La escolástica triunfa en los sitios institucionales y casi siempre desprecia la preocupación existencial.” Hegel y Schopenhauer representan la oposición clásica: el profesor de universidad contra el maestro de sabiduría práctica, el verdadero filósofo, “de un lado los trabajadores del concepto, los sofistas de la idea de los otros, y del otro, los filósofos artistas, los poetas de su existencia”. Heidegger -contra quien todo el mundo parece andar últimamente- “disertando sobre el olvido del ser a la sombra de las chimeneas de los campos de concentración o Wittgenstein renunciando a la fortuna familiar para vivir en la austeridad de una cabaña de leñador en Noruega, he ahí los términos de la alternativa”.

Voilà Onfray y su alternativa. Qu´est-ce qu´y vous pensez?


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido José Antonio:
Es raro que, a estas alturas, yo me enganche a uno de los blogs que mantienen tantos de mis amigos, pero ha ocurrido con el tuyo...
Siempre son estimulantes tus comentarios sore literatura y pensamiento, aunque nuestros gustos divergen a menudo.
Leerte sobre temas que tanto me apasionan como las vías entrecruzadas de la filosofía contemporánea, desde "mi" perspectiva más francesa que hispana, me estimula decididamente.
A propósito de Onfray sacas a colación la eterna disputa entre la filosofía de la vida y la filosofía del concepto, la dialéctica tan francesa entre cuerpo e idea... El problema del sujeto es el fondo de la cuestión.
Chema Paz Gago.

Juan Antonio dijo...

Eeehhhh, .... what was the question again?! :)

Just kidding, quizás haya, en primer lugar que desconfiar de los filósofos institucionales que tanto gustan, o gustaban en Francia, los de tipo sacerdotal como Sartre, o los filósofos de cabecera de régimen como Heidegger. También habría que desconfiar de filósofos que no tengan un mínimo de humildad. Sólo hay que ver el título de las obras cumbre de estos dos pájaros: "El ser y la nada" y "El ser y el tiempo".

Nadie discute la inteligencia de Heidegger, su brillantez intelectual, y ahí está el peligro de este hombre, su atractivo. Pero si te acercas a sus tesis (siempre a través de divulgadores puesto que el ser y el tiempo no está al alcance de los comunes mortales) y a su vida, es claro que el tipo era un nihilista nazi de la peor especie.

De Wittgenstein no puedo decir mucho porque la idea que me quedó después de hojear su Tractatus es que muy poco se puede decir y en caso de duda es mejor callar. Pero ya en Wittgenstein se vislumbra por lo menos un tipo honrado y coherente con sus ideas.

Montaigne, como Marx, era un compilador. Se dedicó básicamente a leer, anotar y resumir el caudal de sabiduría anterior a él. Pero, contrariamente a Marx, era por lo menos un hombre honrado en su vida diaria y, aunque con fortuna familiar, trabajó por las causas en las que creía, al contrario que Marx que se dedicó básicamente a esquilmar a sus parientes y amigos capitalistas mientras creaba su Frankestein particular con las enciclopedias que se metía entre pecho y espalda.

Aquí quizás esté otra clave de lo que preguntas, ?es necesario que cada nuevo filósofo invente un nuevo sistema filosófico? Pues no, evidentemente, y además desde la revolución científica y la crisis de la metafísica esto ya es cosa del pasado.

Jose, nos das a elegir entre la novela y la poesía, entre la religión y la mística. La respuesta que se me ocurre es que no hay que elegir si los autores son de calidad tanto en lo suyo como en lo personal. Yo me apunto a filósofos como Sócrates, Spinoza y Kant.


J.


Ahhh, y se me olvidaba, yo también creo que, independientemente de las aportaciones indudables de Freud a la ciencia de la psicología, el psicoanálisis como ciencia (y no digamos ya como religión) no resiste el menor análisis.... Por lo tanto, totalmente de acuerdo con Onfray y todos los que desde hace tiempo han expresado la misma idea...

Uriel Fogué dijo...

¿Heidegger o Wittgenstein?
El bueno es Heiddgenstein
Uriel

Mayi dijo...

Hola Jose, eres un hombre del siglo de las luces, ocupado con los derechos humanos, la belleza de la arquitectura, la filosofía... flipante. No me meto en tu disquisición filosófica antifreudiana, porque aprecio los métodos de disección del dolor humano, pero siempre preferiré el aroma de la rosa a su descripción pseudocientífica... es decir, la literatura a la filosofía y sus ramas (la psicología, la sociología etc) y a todas esas teorías que pretenden explicar y racionalizar lo más profundo de la persona y controlar lo más personal de cada cual..............
Saluti.

Anónimo dijo...

Estoy en principio de acuerdo respecto del efecto removedor y saludable del polémico Onfray. Sólo dos bemoles le cantaría a este autor. El primero: sus ilusiones anacrónicas izquierdizantes, tipo Politique du rebelle (1997) y, segundo, su amor desmesurado por el espectáculo. Es alguien que remueve, pero que le gusta hacerlo bajo las luces de la rampa. Su gusto por la polémica y el espectáculo lo conducen así a enredarse en argumentos facilistas, efectistas. Lâstima, porque eso le quita peso a sus propósitos y le debilita el flanco ante sus críticos, que no dejan de tener razón muchas veces. Pero, bueno, nadie es perfecto.

Zoad dijo...

Me gusto el articulo, solo que hay cosillas (como siempre) que no me parecen, por ejemplo a veces quienes escriben con libertad como Vallejo no dicen muchas cosas interesantes, es una retorica que miles de personas alaban pero en el fondo parece sin forma, sin estructura, sin criticas valiosas al mundo de hoy, a veces son palabras en una vitrina para el buen gusto y la alta cultura. Reverte es mas interesante sobretodo cuando habla de la guerra. Los dos son completamente diferentes. Luego la disputa entre los dos filosofos no es entre ellos, su renuncias, lo que tiene de valiosa sus teorias ademas de estar en su filososofia esta en las implicaciones que estas tienen para su sociedad, la manera como circulan sus argumentos y como traducen su momento historico.
Un abrazo