8 de diciembre de 2010

Música de hoy

(3 Octubre 2010)



Me veo el viernes pasado a comer en Bruselas con un amigo al que no veo hace unos meses y lo primero que hace, antes incluso de saludar, es esgrimirme una entrevista con Gerard Mortier en Scherzo donde el belga opina sobre muchas cosas largo, tendido y en profundidad gracias a dos entrevistadores que hacen su oficio de verdad y con conocimiento de causa, o sea al revés que la inmensa mayoría de sus colegas en los medios españoles, que hablan de oído y por aproximación.

Mortier se defiende bien cuando los entrevistadores lo acusan de programar poca ópera española en el Real: ¿por qué habría de hacerlo yo si no lo han hecho hasta hora los propios españoles ni se la ha programado tampoco en los circuitos internacionales relevantes?:

Ha hablado de la ópera conectada con España, con tema español, pero de ópera de compositores no españoles. Aquí, como usted sabrá, hay un enorme patrimonio de ópera española.
Italiana.
No una ópera como fenómeno artístico al modo de la ópera italiana, alemana, francesa o rusa, pero…
No existe una tradición de ópera española. La zarzuela es la verdadera tradición y me encanta.
Pero en España se ha escrito muchísima ópera, hay muchos compositores españoles que han escrito óperas estimables y muchas partituras dignas de revisión.
Eso es falso. Del mismo modo que hay muchas óperas francesas que no valen nada.
Una cierta recuperación ayudaría a darle una personalidad española al teatro.
¿Y por qué no se han hecho esas óperas en los últimos diez años si son tan importantes?
Se han recuperado algunas. Carnicer, Arrieta, en versión de concierto… Tampoco es una razón de peso que no se hayan hecho en estos años. Y hacerlas contribuiría a reforzar su idea de dar un carácter
hispánico al Real.
Si una ópera de las que me hablan se hubiera dado fuera de España me interesaría. Pero alguna razón habrá para que sólo se hayan hecho aquí. En París no hemos hecho Auber o Boieldieu o Les mousquetaires au couvent. Y el único Massenet que he hecho es Werther. Si me dan una buena ópera, estupendo. Pero no va a venir alguien porque sea español. Por ejemplo: Martín y Soler está bien para una vez. Siempre se dice que es el contemporáneo de Mozart pero nunca al revés.
Pero esa comparación es injusta. En fin, que en España se valoraría que usted tuviera algún interés en redescubrir alguna ópera —y las hay buenas— del patrimonio español de finales del XVIII a principios del XX.
Repito: en los años en los que lleva funcionando el nuevo Teatro Real no se ha presentado ninguna de esas óperas fantásticas…
La universidad está trabajando en recuperar partituras de óperas españolas, sobre todo del XIX, que ofrece a los teatros en ediciones críticas, hechas por gente de prestigio, compositores, etc. Hay una tendencia a creer que hay muy buena música española desconocida. Y a usted le van a plantear que estrene alguna de estas obras…
Vamos a ver. Si voy a programar la partitura de Mercadante es porque la conozco, porque la he escuchado. Es un compositor italiano, de acuerdo. Siempre me dicen que hay mucho desconocido muy bueno. Necesito escucharlo antes. No entiendo que se me pregunte por qué no programo música que nadie conoce.
Cristóbal Colón de Carnicer no ha de ser peor que la obra de Mercadante de que nos hablaba, ni Elena y Constantino de Arrieta es peor que el joven Donizetti.
No me interesan. Pasa lo mismo con Manuel García. Una obra en versión de concierto y ya es suficiente. Miren, no se puede hacer todo. Siempre Verdi, siempre un Lohengrin, siempre un Mozart… Mi trabajo de selección es muy difícil. ¿Por qué no Pescadores de perlas, por qué no lo uno, por qué no lo otro? Haremos Hugonotes en versión de concierto, haremos Los troyanos en versión de concierto… Si hay buenas cosas de españoles me lo envían y lo estudiamos… Es un poco raro, insisto, pensar en que sea una pena que esas partituras se hayan perdido. Seguro que hay razones para ello. La buena música no se pierde siempre. No hay sinfonías de Beethoven olvidadas. Se conservan treinta y siete tragedias griegas y seguro que están las mejores, por mucho que hayamos perdido muchas. Una gran partitura olvidada es una excepción, no la regla. (...)
¿No le da miedo de que le acusen de que no le interesa recuperar la música española?
¿Es una crítica?
No es una crítica sino una simple pregunta. Usted quiere aportar al teatro su personalidad, lo que es muy legítimo.
Si viene la universidad con una partitura grandiosa estaré muy contento de hacerla en el teatro. Repito, no hay ninguna gran partitura olvidada.

Algo antes, sin embargo, asegura que ha comisionado a Mauricio Sotelo una nueva ópera sobre El público de Garcia Lorca:

También trabajo con compositores españoles y sobre escritores españoles. Haremos con Osvaldo Golijov (...) una obra sobre García Lorca. Y Yerma de Villa-Lobos en versión de concierto. Hace unos días hemos decidido hacer con Mauricio Sotelo una nueva ópera sobre El público de García Lorca. Estoy leyendo ahora el libro de Martínez Nadal y El público me parece la obra más misteriosa y más difícil de Lorca, una obra que pide música. En El público, además, trabajaremos con el cantaor Arcángel, el guitarrista Cañizares y el bailaor Israel Galván.



Así que yo me volvía de Bruselas pensando en qué maravilla puede ser eso, mi compositor y mi artista escénico españoles preferidos, Sotelo y Galván, con esa voz maravillosa de Arcángel además, cantando y bailando a Lorca y sabiendo, esas cosas de la vida, que apenas un día más tarde, ya de nuevo en Madrid, tal vez como adelanto o premonición, me los había de encontrar a casi todos en el Auditorio Nacional.

Desde que volví a España hace dos años no he perdido ocasión de asistir a la obras de Mauricio Sotelo, ya sean estrenos, en el Reina, en el Auditorio, ya una reposición estupenda como esta en el XV aniversario de musicadhoy el sábado pasado en el Auditorio  con la Orquesta Nacional y Arcángel y la soprano Milagros Poblador cantando Arde el alba, su composición sobre textos, esta vez, de otro de mis poetas admirados, José Ángel Valente.

Tiene razón Mortier: al público español le interesa poco nuestra música contemporánea. Es poca la gente que va a los conciertos de musicadhoy y a las operas de operadhoy y por eso es mucho mayor aún el mérito quijotesco de Xavier Güell que lleva quince años organizándolas y trayéndonos a Madrid cosas maravillosas. Yo recuerdo algunas memorables, los conciertos de Morton Feldman, Stimmung de Stockhausen, una maravillosa y conmovedora opera de Scelsi, Luci mie traditrici, una tarde en el Teatro de la Zarzuela...

Y por eso, aunque iba a escribir sobre Mortier y a medio camino me di cuenta de que iba a acabar hablando de Mauricio Sotelo, es sin embargo a Xavier Güell y a sus maravillosas musicadhoy y operadhoy a quienes quiero dar las gracias y rendir homenaje y de lo que quiero contarles a ustedes, la mayoría de los cuales seguro que ni sabe que eso existe ni se ha enterado de que en Madrid durante todo el año hay buenos conciertos de música contemporánea donde casi todos los que vamos nos conocemos ya de vista.